El gobernador del estado Lara, Luis Reyes Reyes, informó sobre la puesta en marcha de un cerco epidemiológico que regulará el ingreso a la entidad como parte de las acciones destinadas a contener la propagación de la fiebre amarilla.
De acuerdo con información reseñada por el diario local La Prensa de Lara, el plan se aplicará con mayor rigor durante el próximo asueto de Semana Santa, período en el que suele aumentar la movilidad de temporadistas y visitantes provenientes del exterior.
Los controles más estrictos estarán ubicados en los peajes de El Cardenalito, en la vía que conecta con Yaracuy y Caracas, y Simón Planas, principal acceso desde los Llanos. En estos puntos, funcionarios de seguridad y personal sanitario verificarán de forma obligatoria que quienes deseen entrar al estado presenten su comprobante de vacunación.
El mandatario regional explicó —según el citado medio— que esta medida resulta necesaria debido al tránsito frecuente de personas que se desplazan desde y hacia países como Colombia y Brasil, donde la circulación del virus presenta una situación compleja.
Las autoridades decidieron reforzar las acciones tras confirmarse el primer fallecimiento asociado a complicaciones por fiebre amarilla.
“La fiebre amarilla es mortal. La cosa es en serio y debemos evitar la propagación”, advirtió Reyes Reyes, quien calificó el control del brote como una “prioridad absoluta” para la salud pública en la entidad. Asimismo, señaló que estados vecinos, entre ellos Táchira, ya comenzaron a exigir el carnet de vacunación para permitir el tránsito entre regiones.
Días antes, el gobernador había informado que Lara contaba con 475 puntos de vacunación activos para atender a la población. Además, citó datos de la doctora Linda Amaro, directora del Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (HCUAMP) de Barquisimeto, quien reportó que solo en febrero fueron atendidos 2.600 pacientes en ese centro asistencial.
Por otra parte, según información publicada por Noticias Barquisimeto, las autoridades sanitarias desplegaron un operativo de vigilancia intensiva bajo la estrategia 7x7x7, que garantiza atención todos los días de la semana entre las 7:00 de la mañana y las 7:00 de la noche en los ambulatorios de cada comunidad.
La Autoridad Única de Salud del estado, Elizabeth Manzanilla, detalló que como parte de las acciones preventivas se han inspeccionado cerca de 1.500 posibles criaderos de mosquitos y se han fumigado más de 800 viviendas con el objetivo de reducir la presencia del vector transmisor.
En febrero pasado, la ministra para la Salud, Nuramy Gutiérrez González, explicó que la estrategia de vacunación se concentraba en cuatro estados donde se ha detectado circulación del virus: Aragua, Lara, Portuguesa y Barinas. En total, indicó, se han priorizado 22 parroquias para reforzar la inmunización y frenar la expansión de la enfermedad.
La funcionaria subrayó que todo el Sistema Público Nacional de Salud, especialmente en el primer nivel de atención, se mantenía activo para atender a la población que debe vacunarse. La convocatoria está dirigida a personas de 1 a 59 años que no hayan recibido previamente la vacuna contra la fiebre amarilla. También instó a los habitantes de las entidades priorizadas a revisar sus certificados para confirmar si ya cuentan con la inmunización.
Gutiérrez aseguró además que el Ministerio para la Salud dispone de las dosis necesarias para atender a la población dentro de este plan inicial en los cuatro estados.
¿Qué es la fiebre amarilla?
La fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica aguda presente en zonas tropicales de África, América Central y América del Sur. El término “amarilla” hace referencia a la ictericia que pueden desarrollar algunos pacientes. Según información de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los casos pueden confundirse con otras fiebres hemorrágicas virales como las causadas por arenavirus, hantavirus o dengue.
La OPS advierte que se trata de una enfermedad con alto potencial de impacto y riesgo de propagación internacional, lo que la convierte en una “amenaza para la seguridad sanitaria global”. Grandes epidemias pueden producirse cuando personas infectadas introducen el virus en áreas densamente pobladas con abundante presencia de mosquitos y bajos niveles de inmunización.
En estas condiciones, mosquitos de la especie Aedes aegypti infectados pueden transmitir el virus de una persona a otra.
Síntomas
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores corporales generalizados, náuseas, vómitos y debilidad. En la mayoría de los casos estos signos desaparecen después de tres o cuatro días.
Sin embargo, cerca del 15 % de los pacientes desarrolla una fase grave caracterizada por fiebre elevada recurrente, ictericia —coloración amarillenta de la piel y los ojos—, vómitos, hemorragias en boca, nariz, ojos o estómago, insuficiencia orgánica y estado de choque. Aproximadamente la mitad de quienes alcanzan esta etapa fallece en un lapso de siete a diez días, según el organismo.
El período de incubación del virus oscila entre tres y seis días.
La vacunación es la forma “más eficaz de prevención”. Una sola dosis ofrece inmunidad de por vida, con protección en entre 80 % y 100 % de los casos a los diez días y superior al 99 % al cumplirse 30 días.
Los efectos secundarios de la vacuna son poco frecuentes. No obstante, se recomienda evitar su aplicación en lactantes menores de nueve meses, mujeres embarazadas —salvo en situaciones de brote—, personas con alergias graves al huevo, así como en quienes presentan inmunodeficiencias severas o trastornos del timo.
Las estrategias para controlar el mosquito transmisor incluyen eliminar depósitos de agua estancada que funcionen como criaderos, utilizar larvicidas en recipientes con agua y emplear ropa protectora y repelentes.
La OMS señala además que los mosquiteros tratados con insecticidas tienen menor eficacia frente a este virus, ya que el mosquito Aedes aegypti suele picar durante el día. Por ello, la vigilancia constante de estos vectores resulta clave para evaluar el riesgo de brotes en zonas urbanas.
(Con información de El Cooperante)
