Casi se podría cantar el Himno de Las Américas con los países latinoamericanos que han decidido volcar sus votos hacia aquellos candidatos presidenciales que han defendido en sus discursos la propiedad privada, la libre empresa y una mínima intervención del Estado: Argentina, Ecuador, Perú, Chile, Bolivia y ahora Colombia rodean desde ayer a Brasil y Venezuela, los dos únicos países cuyos gobiernos aún se identifican con la izquierda tradicional.
Una movida del péndulo de la historia producto de administraciones que prometían desde justicia social y bienestar para los menos favorecidos hasta la «paz total», una de las banderas de Gustavo Petro que fracasó y salpicó a su candidato Iván Cepeda, derrotado por un recién llegado a la política cuya historia de vida incluye el registro a su nombre de 27 empresas en Estados Unidos y Panamá —como se evidencia en el portal de Open Corporates—, así como una fortuna en bienes raíces donde destacan seis apartamentos en Bogotá, un penthouse de lujo en Cartagena, dos casas en el centro histórico de Barranquilla, una casa en Puerto Colombia frente al mar, un local en un centro comercial en Santa Marta y, por supuesto, una mansión en Miami avaluada en 5,1 millones de dólares, según el registro de propiedades de La Florida.
Red de propiedades que también incluye a la empresa «Dominio», encargada de producir y comercializar su catálogo de licores y bebidas espirituosas de lujo, una línea de café, «De La Espriella Style» —empresa que se publicita como «moda masculina de lujo»—, más el restaurante «Mistico», ubicado en la exclusiva zona de Coral Gables, Miami, donde acuden al calificativo de «cocina de autor» para justificar los altos precios de su menú.
Una fortuna que nació en sus inicios como abogado penalista cuando defendía personajes de alta peligrosidad como Diego Fernando Murillo, uno de los jefes de la organización paramilitar «Autodefensas Unidas de Colombia», apoyada entre otros por el narcotráfico. O a David Murcia Guzmán, un estafador que creó una pirámide financiera y terminó condenado en Colombia y Estados Unidos por lavado de activos derivados del tráfico de drogas, así como a Alberto Santofimio Botero, acusado por ser coautor del atentado criminal contra el candidato presidencial Luis Carlos Galán. Sin olvidar su defensa a Alex Saab, extraditado ahora a Estados Unidos por los delitos de lavado de dinero, soborno a funcionarios públicos y falsificación de documentos.
Un currículum difícil de calificar si se le añade que De La Espriella también ha coqueteado con el canto al extremo de que ya tiene dos álbumes musicales en su haber. Voz que le sirvió cuando, ya ganador por escaso margen y protegido detrás de una caja de vidrio antibalas en la tarima, desplegó la actuación clásica de cualquier candidato mezclado con animador de feria, gritando de nuevo sus slogans a la multitud, asegurando que desde hoy «La Patria milagro será una realidad». Pasarán cuatro años y veremos.
(Con información de El Cooperante)
