Por Dayrí Blanco
Más de 40 familias de la urbanización El Trigal Sur permanecen desde el viernes 11 de septiembre con media fase de electricidad, luego de la explosión de una caseta eléctrica ubicada en la avenida 91. La falla ha provocado pérdida de alimentos, daños en neveras y otros electrodomésticos, gastos adicionales en hielo y la paralización de algunos emprendimientos.
El problema afecta a residentes de la avenida principal de El Trigal (138) y la calle Los Pardillos. Aunque el servicio fue restablecido parcialmente el martes siguiente al incidente, cuatro calles quedaron con suministro incompleto y, según los vecinos, no han recibido una solución definitiva, según denunció Tatiana Tarhan, habitante de la zona.
El Trigal Sur sigue sin respuestas
Los habitantes aseguran que han realizado reportes y llamadas a Corpoelec, además de registrar la situación en VenApp bajo el número SP13833516. Sin embargo, señalan que hasta ahora no han obtenido una respuesta sobre la reparación.
La electricidad que llega a las viviendas afectadas es insuficiente y no está distribuida de la misma manera en todos los espacios. En algunas casas funciona en la cocina, mientras que en otras solo hay suministro en la segunda planta, el baño o el porche.
La situación resulta especialmente complicada porque las viviendas son tipo townhouse y tienen dos plantas. Los residentes explican que, cuando la electricidad queda únicamente arriba, no pueden utilizar con normalidad equipos como las neveras ubicadas en la planta baja.
Algunas familias de El Trigal Sur han tenido que reorganizar sus espacios y rutinas. Vecinos aseguran que hay personas que permanecen o duermen en la sala para aprovechar los pocos puntos de la vivienda donde cuentan con electricidad.
Alimentos dañados y emprendimientos paralizados
Esta falla ha afectado la conservación de los alimentos. Las familias han tenido que gastar dinero en hielo para intentar mantener productos refrigerados y, aun así, parte de la comida se ha perdido.
Los vecinos también reportan daños en neveras y otros electrodomésticos. A esto se suma el impacto sobre emprendimientos de la zona que dependen del suministro eléctrico para elaborar sus productos y que han tenido que detener su producción.
En esa zona de El Trigal Sur viven alrededor de 25 adultos mayores de 80 años y unos 20 niños entre las familias afectadas.
Los habitantes esperan que Corpoelec atienda la falla y restablezca por completo el servicio en las cuatro calles que permanecen con media fase.
Cortes eléctricos en Valencia se prolongan hasta cuatro días y golpean a comercios y familias
Por Armando Díaz
Una explosión en una tanquilla eléctrica dejó al Centro Comercial Mediterránean Plaza, en Valencia, con fallas durante cuatro días. Para mantener abiertos los comercios, la administración tuvo que mantener encendidas sus plantas eléctricas durante casi toda la emergencia y consumir alrededor de 28.000 litros de gasoil, aproximadamente el doble de lo que utiliza en un mes habitual.
El episodio resume una situación que vecinos y comerciantes de distintos sectores de Carabobo describen como cada vez más difícil de sostener. Los cortes ya no se limitan a las interrupciones programadas por administración de carga. A las fallas se suman problemas locales en tanquillas, transformadores y conexiones que pueden prolongar la ausencia del servicio durante más de 24 horas.
Natalie Rodríguez, representante de la administración del centro comercial explicó que luego de la explosión quedaron las fases fallando. Por lo tanto, la mayoría de nuestros equipos no podían ser encendidos, ya que eran trifásicos.
El problema no terminó con la reparación de la tanquilla. Según Rodríguez, las fases quedaron deficientes y las fluctuaciones posteriores también provocaron daños en equipos e instalaciones del centro comercial.
Cuatro días y plantas encendidas
Mantener operativo un centro comercial durante una interrupción prolongada tiene un costo que va mucho más allá del combustible.
Rodríguez señaló que el C.C. Mediterránean Plaza consume normalmente en promedio unos 14.000 litros de gasoil al mes. En este sentido, a la administración el gasoil le cuesta $1 el litro. El gasto fue asumido entre propietarios e inquilinos para evitar el cierre de los establecimientos.
La interrupción también afectó directamente a los comercios que dependen de la refrigeración. La representante del centro comercial explicó que algunos comerciantes tuvieron que cerrar sus puertas y enfrentaron retrasos tanto en sus actividades diarias como en sus pagos.
A esto se suma el desgaste de las propias plantas eléctricas. Rodríguez explicó que los mantenimientos, que anteriormente se realizaban aproximadamente cada cuatro meses, ahora deben hacerse cada dos.
“Al usarlas más, los mantenimientos se incrementan tanto en el costo como en la frecuencia, el cambio de filtro, cambio de aceite”. Pero eso no es todo, los daños también alcanzaron otros sistemas del centro comercial. Este es el caso de los ascensores y las bombas de agua. Luego de las reparaciones se percataron que el sistema hidroneumático presentaba fallas.
Más allá de la administración de carga
Mientras el caso del Mediterránean Plaza muestra las consecuencias de una falla localizada, vecinos de diferentes sectores aseguran que la crisis eléctrica combina las interrupciones programadas con problemas en las redes locales.
Alicia Parra León, vecina de San José, señaló que en su comunidad los apagones también están relacionados con el estado de las conexiones, tanquillas y transformadores.
“Exigimos el mantenimiento a conexiones y tanquillas locales, porque esa es una segunda razón por la cual tenemos apagones, la falta de mantenimiento y de exposición de partes locales y transformadores".
Parra explicó que algunas de estas fallas pueden comenzar dentro de las tanquillas subterráneas, donde, según su testimonio, existen problemas con el aislamiento de los cables, los cuales muchas veces están vencidos y generan cortos circuitos. Mientras, las conexiones presentan fallas y otras piezas ya están dañadas.
La dama reconoció el trabajo que realizan trabajadores de Corpoelec, pero aseguró que enfrentan limitaciones de personal, herramientas, equipos y repuestos.
De acuerdo con Parra, una falla puede tardar más de un día en ser solucionada debido al proceso de detección y a la espera de los materiales necesarios para la reparación.
Días sin electricidad
La duración de los cortes también aparece entre las principales preocupaciones de los vecinos de Los Mangos. Faira Eulazo, vecina de esa urbanización, relató que recientemente permanecieron más de 18 horas sin electricidad. Según explicó, cuando el servicio regresaba, en ocasiones duraba apenas unos minutos antes de volver a interrumpirse.
La situación, dijo, afecta especialmente a las personas mayores y a quienes padecen enfermedades. Ella hace hincapié en que este grupo etario es predominante en las zonas de Prebo, Los Mangos, El Parral y El Bosque.
“La gente está sumamente disgustada, muy preocupada porque los señores mayores, que somos la mayoría, y las personas enfermas no pueden dormir”.
Eulazo afirmó que los cortes pueden ocurrir dos o tres veces durante un mismo día y que las interrupciones también afectan el funcionamiento de los ascensores en los edificios. La comunidad, agregó, también ha tenido que asumir gastos relacionados con reparaciones y materiales utilizados durante las fallas.
“Los pobres técnicos que vienen a hacer las reparaciones vienen sin un guante, sin ninguna cuestión de protección y también hay que comprarles el teipe porque lo que cubre los cables está totalmente vencido”,
La situación se complica cuando las lluvias provocan que las tanquillas subterráneas se llenen de agua. Según Eulazo, la zona ha registrado interrupciones todavía más prolongadas en años anteriores. En referencia a cortes hasta una semana. Tal y como ocurrió en San Blas hace menos de tres meses.
La afectación, precisó, no se limita a Los Mangos, sino que alcanza también a las comunidades aledañas a la avenida Paseo Cuarentenario, conectada a la misma subestación.
La luz y el agua no coinciden
Para Beaida Sánchez de Tuozzo, el problema eléctrico también trastorna la rutina de quienes dependen del servicio para trabajar desde sus hogares. Algo tan sencillo como elaborar sus bizcochos y tortas se vuelve complicado. Por eso, necesita conocer cuándo tendrá electricidad para organizar su producción.
La falta de electricidad también ha provocado daños en electrodomésticos. “A mí se me dañó la tarjeta de mi nevera y eso no aguanta, no aguanta”.
La vecina describió además otro problema cotidiano: la falta de coincidencia entre el suministro de agua y el eléctrico. “Para lavar, para hacer los oficios de la casa, hay que esperar que llegue el agua, que llegue y enseguida se va, que llegue la luz. O sea, no coinciden los dos servicios”.
Por ello, pidió a las autoridades evaluar mecanismos para compensar a los usuarios por un servicio que considera deficiente. Esto fundamentado en el cobro de servicios. Los recibos de Corpoelec pueden llegar con montos de 15.000, 16.000 y 8.000 bolívares, aunque afirmó que la factura más baja que ha visto ronda los 3.000 bolívares. La vecina cuestionó que estos cobros se mantengan mientras persisten las interrupciones y fallas del servicio.
En Colinas de Guataparo también se va la luz
Lejos de lo que se puede pensar las zonas más adineradas de Valencia no solo sufren los cortes, sino que en tanda doble. Monica Delgado vive en Colinas de Guataparo y mientras a la mayoría de la ciudad le suspenden el servicio por seis horas en su urbanización llegan a ocho.
Cuando los cortes son dobles lo hacen en la mañana y luego en la noche, lo que hace que practicamente no haya tiempo para disfrutar de la electricidad cuando esta se volvió a ir. Es por eso que destaca que hace menos de una semana hubo protestas en la zona luego de más de 18 horas seguidas sin luz.
A su juicio, el problema tiene consecuencias sobre la salud física y emocional de los habitantes, además de los daños que pueden sufrir los electrodomésticos y la pérdida de alimentos refrigerados.
“En el día salimos, estamos sin electricidad en la zona donde laboramos y en la noche, cuando llegamos a casa, también estamos sin electricidad en la casa”.
Las plantas no son una solución para todos
Algunas familias de sectores residenciales en las distintas zonas de Guataparo cuentan con plantas eléctricas, pero Delgado aseguró que se trata de una alternativa al alcance de una proporción reducida de los habitantes.
El costo del gasoil representa otro obstáculo. La vecina de Colinas de Guataparo aseguró que el combustible resulta difícil y costoso de conseguir, lo que incrementa los gastos tanto en las viviendas como en los comercios.
Piden reactivación de Planta Centro
Las demandas planteadas por los vecinos combinan la atención de las fallas locales con una solución al problema de generación y distribución eléctrica. Parra León pidió específicament la reactivación de Planta Centro.
La vecina cuestionó además que los apagones se hayan convertido en una situación habitual. “No es normal los apagones en Venezuela”.
Su reclamo apunta también a la necesidad de aprovechar la capacidad técnica y profesional existente en el país. “Hay personal profesional en Venezuela suficiente y hay recursos económicos. Ahora pregunto yo al gobierno, ¿existe voluntad en ustedes de reactivar la economía de Venezuela o quiere seguir el encierro total de nuestra población pensante?”.
Mientras las comunidades esperan respuestas, los efectos de las interrupciones se acumulan. Comercios que deben mantener plantas encendidas durante días, familias que pierden alimentos y medicamentos, trabajadores que no pueden cumplir sus jornadas y equipos que terminan dañados forman parte de los problemas descritos por los vecinos.
La exigencia común no se limita a conocer cuándo volverá la electricidad. Los habitantes piden mantenimiento de la infraestructura, respuestas ante las fallas, información sobre los cortes y medidas que permitan reducir el impacto de un servicio que, según sus testimonios, dejó de ser una interrupción ocasional para convertirse en una parte constante de la vida cotidiana.
(Con informaciones de El Carabobeño)



