La organización no gubernamental Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) emitió una alerta a la comunidad nacional e internacional aclarando que el centro de reclusión El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Caracas, no ha sido clausurado.
La aclaratoria e intervención de la ONG surge con el propósito de contrastar y desmentir afirmaciones del secretario de Estado nofrteamericano, Marco Rubio, quien aseguró que el gobierno venezolano ejecutó el cierre del cuestionado recinto carcelario.
De acuerdo con los sistemas de monitoreo y los registros constantemente actualizados de la organización defensora de derechos humanos, la realidad intramuros es muy distinta a los discursos institucionales, confirmando que al menos 25 presos políticos permanecen en esas instalaciones.
“Comprendemos que las declaraciones internacionales se basan en los compromisos e informaciones institucionales previas, pero la realidad de los derechos humanos exige contrastar los anuncios con la situación de las personas afectadas. Detrás de cada cifra hay familias que hoy siguen esperando respuestas; por ello, no es posible considerar clausurado un espacio mientras existan ciudadanos privados de libertad en su interior”, fijó la ONG en el comunicado.
La organización civil hizo un llamado a los organismos multilaterales y a la comunidad internacional a no bajar la guardia y a mantener el seguimiento estricto del caso venezolano bajo criterio riguroso de verificación de hechos en el terreno, y exigió a las autoridades venezolanas total transparencia sobre el estatus real del edificio y atención prioritaria a la situación jurídica de los 25 detenidos.
El anuncio oficial del cierre tras el giro político de enero
La ola de expectativas y las matrices de opinión sobre la clausura de ese penal se generaron a finales de enero.
Tras los acontecimientos políticos en el país el 3 de enero, el gobierno interino hizo un sorpresivo anuncio en el que se comprometía a clausurar las celdas de El Helicoide, después que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló del cierre de una "cámara de torturas" en la capital venezolana
Sin embargo, tal como denuncia Justicia, Encuentro y Perdón, la medida ha quedado paralizada o incumplida en la práctica ejecutiva, manteniendo operativas las estructuras de reclusión.
Historial marcado por denuncias de tortura sistemática
El Helicoide tiene un largo historial de abusos. El centro de detención del Sebin ha sido catalogado de forma reiterada por misiones de la ONU y organizaciones globales como uno de los principales centros de violaciones a los derechos humanos en la región.
La gravedad de la situación quedó expuesta a escala mundial mediante iniciativas ciudadanas como el proyecto "Realidad Helicoide", investigación y desarrollo de memoria histórica que recopiló minuciosos testimonios de antiguos prisioneros políticos.
Ese proyecto denunció la existencia de un patrón de torturas sistemáticas, aislamientos prolongados, descargas eléctricas, colgamientos y tratos crueles, inhumanos y degradantes en sus celdas, lo cual convirtió la estructura arquitectónica en el símbolo más oscuro de la represión estatal en Venezuela.
Familiares mantienen vigilia ininterrumpida a las puertas del penal
Frente al hermetismo gubernamental y la prolongación del confinamiento de los detenidos, madres, esposas, hermanos e hijos de los presos políticos acumulan más de 140 días de vigilia ininterrumpida a las afueras de El Helicoide y otros centros penitenciarios.
Este campamento civil y plantón pacífico, sostenido con valentía a pesar de extremo desgaste emocional, falta de servicios, acoso de cuerpos de seguridad e inclemencias del clima, se ha erigido como el testimonio vivo de la falsedad del cierre.
Las familias insisten en que mantendrán las jornadas de oración, los carteles visibles y la presión en las puertas del penal hasta que las autoridades ejecuten las medidas de amnistía o las revisiones judiciales que devuelvan la libertad plena a las 25 personas detenidas por razones políticas que continúan bajo custodia del Sebin.
(Con información de El Nacional)
