Con mucho agradecimiento pero también con mucha humildad
recibió monseñor Diego Padrón, arzobispo emérito de Cumaná y párroco de La
Inmaculada Concepción de Valencia, su nombramiento el pasado domingo 9 de julio como nuevo cardenal, por
el Papa Francisco.
“Es un regalo dado a la Iglesia de Venezuela, porque tampoco
es exclusivamente a mi persona, un reconocimiento en todo caso a la Iglesia
venezolana, a la Conferencia Episcopal, en función de que uno pueda hacer un
bien más amplio dentro de la Iglesia, incluso en beneficio de todo el país”,
dijo el prelado carabobeño, quien todavía se aprecia sorprendido.
Este lunes, ofreció sus primeras declaraciones, después de anunciarse su designación como
nuevo purpurado de la Iglesia Católica, que es honorífico, durante una rueda de
prensa, ofrecida en la Fundación Señor que todos escuchen tu voz (Fundase), en
el centro de Valencia, acompañado de
monseñor José Jiménez, vicario general de la Arquidiócesis de Valencia, y el
padre Miguel Romero, director de medios.
Monseñor Diego Padrón es nativo de Montalbán, estado
Carabobo, y muy querido en su parroquia
La Inmaculada Concepción, ubicada en la avenida Bolívar norte de Valencia,
donde desarrolla importantes programas sociales.
Sostuvo que fue una sorpresa no solo para él sino también
para los 21 nuevos miembros del Colegio Cardenalicio. “Nadie se lo esperaba. Le
comentaba hace poco a monseñor José Jiménez y al padre Miguel que los mismos
periodistas de Roma tampoco se lo esperaban, porque suele haber un tiempo para
los anuncios de los consistorios que es la convocatoria que hace el
Pontífice a los cardenales”.
-¿Cuál es el papel que jugará como representante de la
Iglesia particularmente de Valencia?
-El único papel que juego en estos momentos es el de párroco
de La Inmaculada Concepción, en Valencia. Yo sigo siendo párroco, lo que pasa
es que ahora la parroquia tiene un párroco que es cardenal, pero fuera de eso
no hay ningún otro cambio, ni en mi persona, ni en la estructura como tal.
Anunció que continuará con los programas sociales en la
parroquia, donde ofrece comida diaria para todo el que llegue y la entrega de
una bolsa de comida que dura 20 días para un número determinado de familias,
previamente censadas y conocidas sus necesidades.
A una pregunta sobre su principal mensaje al pueblo
venezolano, luego del nombramiento, citó en primer lugar agradecer
profundamente al Papa ese gesto que lo interpreta como un regalo. “No es un
premio a mi persona”, recalcó.
“Yo considero que
estaba en una cola de último lugar y me pasaron al primer lugar. Así que
agradezco muchísimo al Papa Francisco su gentileza por este título que me
otorga como un regalo y no como un premio”.
Citó que en segundo lugar también lo entiende como un regalo
dado a la Iglesia de Venezuela, un reconocimiento en todo caso a la Iglesia
venezolana, a la Conferencia Episcopal.
Consultado sobre
cuándo viajará a Roma, estimó que será en los últimos días de septiembre,
porque la entrega de la insignia es el 30 de ese mes. Reiteró que a su regreso
seguirá siendo el párroco que venía siendo en La Inmaculada. “Allí seguiré
mientras pueda”, recalcó.
Monseñor Diego Padrón aclaró que el papel de los cardenales
no electores es estar a disposición de la Iglesia, es decir, prestar servicios
concretos que el Papa va señalando.
Monseñor José Jiménez habló en nombre de monseñor Saúl
Figueroa, Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Valencia y obispo de
Puerto Cabello, quien se encuentra en la
Asamblea de Obispos en Caracas.
“Como Diócesis estamos contentos y orgullosos porque
monseñor Diego Padrón es un hijo de estas tierras y su trayectoria como
formador, porque es un educador nato. Ya tenemos dos cardenales carabobeños
como son monseñor José Alí Lebrún y ahora monseñor Diego Padrón”, recordó.
“Tener un cardenal para uno siempre es motivo de inspiración
para las nuevas generaciones”, recalcó.
Citó además que aunque estará trabajando en su parroquia, la
Diócesis se refresca y se llena de orgullo, el saber que un pastor nuestro está
con nosotros con esa lucidez.
La cercanía del Papa Francisco hacia la Iglesia se
representa en este gesto que le dio a monseñor Diego Padrón. El Código de
Derecho Canónico de la Iglesia destaca que la elección de los Cardenales son
elegibles hasta los 80 años, por lo que el título que le concedieron a monseñor
Diego Padrón fue como no elector.
Monseñor Jiménez anuncio que se preparan actividades, las
cuales serán dadas a conocer
próximamente. Sin embargo, anunció que la primera será el próximo martes 18 de
julio con la reunión del clero arquidiocesano, así como la celebración de la
misa para dar gracias a Dios.
(Con nota de Carabobo Es Noticia)