Se cumplió con éxito y promisorios augurios el primer logro estudiantil. Y comenzó un largo camino llamado a deparar inmensas satisfacciones: 34 noveles educandos fueron promovidos al 1er grado de educación primaria, como integrantes de la XVI promoción del Centro de Educación Inicial Municipal Naminabu, ubicado en la urbanización El Trigal Norte, adscrito a la Alcaldía de Valencia.
El acto académico, lleno de emotividad, vistosidad y sobriedad, a pesar de la corta edad de los principales protagonistas, se realizó en el auditorio de la iglesia Cristo Hoy, y fue organizado por un comité integrado por Bárbara Sosa Azpurúa y Guilka Carrillo, de la sala 5 A y Grettyle Ramírez y Alejandra Carrizales, de la sala 5 B.
La licenciada María Gabriela Mosqueda, directora del plantel, encabezó el presídium, el cual también estuvo conformado por la licenciada Marielba Ojeda, presidenta de la Fundación para el Desarrollo Educativo de Valencia (Fundeval); y las docentes Virginia Mathinson, Cleothy Mendoza (de la sala 5 A), Katiuska Medina y Marlene Pérez, de la sala 5 B.
La ceremonia protocolar se inició con palabras de bienvenida de la docente Alejandra Carrizales, mientras que Xavier Sevilla, alumno de la sala 5 B, habló en nombre de los promovidos para agradecer la educación inicial que recibieron en esta etapa preescolar, y Bárbara Sosa Azpurúa lo hizo por representantes de la sala 5 A.
La petición de conferimiento de los certificados estuvo a cargo Annie Romero, alumna de la sala 5 A, y en un gesto tierno y noble varias niñas y niños en nombre de toda la muchachada de la promoción, entregaron obsequios a la licenciada María Gabriela Mosqueda, a la psicóloga Elizabeth Rodríguez, al ingeniero David Severeyn y a las señoras Edubys Maya e Islubys Gutiérrez, miembros del personal del C.E.I.M Naminabu.
Las palabras de despedida por parte del alumnado y de la institución educativa las pronunciaron Fedora Sánchez Sosa, alumna de la sala 5 A, y la profesora Virginia Mathinson, especialista en educación inicial.
Cabe destacar el significativo y muy elogiado detalle de la imposición de bandas a los 34 promovidos, para resaltar las virtudes y cualidades demostradas por cada uno a lo largo de estos tres primeros lapsos de educación ínicial, y que constituyen para ellos un estímulo para seguir formándose como buenos ciudadanos, mediante los estudios, la formación académica y las enseñanzas que reciben en sus hogares.
El éxito del acto de grado fue el producto de ensayos, jornadas de preparación y el estímulos de docentes para que se convirtiera en una alegre fiesta de despedida para toda una gran familia, como quedó demostrado con las canciones de cierre Adiós escuelita y Yo Puedo, interpretadas por los alumnos, con un muy alegre y emocionado coro formado por sus papás, maestras e invitados especiales a la ceremonia.
Y después de un breve receso, una pausa en la que no tienen que levantarse temprano cada mañana, este valioso contingente humano formado por 34 niñas y niños que tendrán en sus manos el futuro de las patria y ser personas útiles a la sociedad para orgullo de sus familias se alista y prepara para una segunda etapa de formación: la educación primaria, en otras escuelas, otro personal docente, nuevos compañeros de grado, pero con la misma y desde ya inquebrantable meta: obtener una sólida formación académica e intelectual con el apoyo, mística, fe, responsabilidad y perseverancia de sus padres, y la bendición de Dios y la santísima virgen.
Tal es el caso de Victoria Lucia Osta Sánchez, a quien le confirieron la banda de “la más dulce”, que seguirá los pasos de su amante papá, el licenciado Miguel Ángel Osta Lovera y cursará la primaria en el colegio Minerva, prestigiosa institución ubicada en la urbanización Lomas del Este, de Valencia, en cuyas aulas se han educado generaciones de valencianos.
Y nuevamente la canción Yo puedo volverá a vibrar… y podrá, Si Dios quiere. Amén!.





