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Monseñor José Antonio Da Conceicao, obispo de Puerto Cabello: la bendición del mar es un encuentro de Dios con el ser humano

 


Puerto Cabello se vistió de fe este Domingo de Resurrección, 5 de abril, con una nueva edición de la Bendición del Mar, ceremonia que durante 164 años ha permanecido en el corazón de los porteños y quienes visitan esta tierra, reforzando un legado de espiritualidad, memoria colectiva y esperanza renovada frente a sus costas.


 

El alcalde Betancourt, y su esposa, la primera dama María Daniela de Betancourt, se unieron al pueblo porteño y a los que visitaron la ciudad en esta celebración, reafirmando su compromiso con el rescate y la preservación de las raíces culturales y religiosas. 


 

En el icónico Malecón, acompañado por la Banda Municipal General Bartolomé Salom, monseñor José Antonio Da Conceicao, cuarto obispo de Puerto Cabello, presidió la misa en presencia de las autoridades civiles, eclesiásticas y una multitud de fieles y elevó plegarias por la paz y el porvenir de Venezuela y el mundo culminando con el solemne rito de la bendición de las aguas.


 

"Son 164 años reuniéndonos para esta hermosa tradición que une a las familias porteñas. Es un orgullo que otros lugares de nuestro país hayan replicado este gesto. ¡Bendito sea Dios por todo lo que se replica! La bendición es, en esencia, un encuentro de Dios con el ser humano. Esta mañana, con los ojos iluminados por Jesús resucitado, vamos a bendecir este mar", subrayó el pastor de la iglesia porteña


 

El alcalde resaltó, por su parte,  que preservar las tradiciones culturales es fundamental para fortalecer la identidad del pueblo; además destacó que estas expresiones no solo son parte de nuestra historia, sino que merecen ser impulsadas y celebradas con el máximo respeto y distinción.


 

“Una vez más, la tradición continúa con la Bendición del Mar 2026. Nuestra Semana Santa culminó con una hermosa homilía que bendijo tanto a nuestras aguas como al pueblo presente. Estamos profundamente agradecidos con monseñor Da Conceicao, los cuerpos de seguridad y cada una de las personas que disfrutaron de esta gran tradición en unión familiar. ¡Dios los bendiga! Sigamos enalteciendo cada año esta celebración que cierra la Semana Mayor en la ciudad cordial de Venezuela”, enfatizó.


 

Al concluir la eucaristía, la bendición de las aguas se fundió con cantos cargados de emoción. Pescadores, lancheros, surfistas y vecinos se unieron en un solo acto de fe, transformando el rito en una ofrenda simbólica y una plegaria colectiva por el mar.



(Con nota de prensa)

 

 

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