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En el parque nacional Morrocoy la ley se fue de vacaciones

 


 

Por Elizabeth Fuentes

«Con motivo de los días de asueto por carnaval, el ministro del Poder Popular para el Ecosocialismo, Freddy Ñáñez, invitó a los temporadistas que acudan a los parques y monumentos naturales a actuar con respeto y conciencia del lugar y la fauna: “El carnaval nos regala un tiempo perfecto para estar en familia, con seres queridos y reconectar con nuestro impresionante patrimonio cultural y natural”, declaró.

Un boletín de prensa que nadie leyó, un llamado que ninguno obedeció y, peor aún, una ¿orden? que los turistas y sus yates violaron olímpicamente durante los tres días de Carnaval, durante los cuales se dedicaron a gozar, beber, escuchar música a todo volumen y hacer parrillas dentro del agua en el Parque Nacional Morrocoy, mientras lo destruían con desechos, aguas negras, combustible, aceite, heces y motores —que emiten toneladas de CO₂, óxidos de nitrógeno y azufre a la atmósfera y al agua—, sin descontar el uso de anclas pesadas que al fondear pueden arrasar con ecosistemas vitales que tardan décadas en recuperarse.

Y aunque cabe imaginar que todos los que trabajan en dichos organismos deberían saber todo eso, incluyendo que las decenas de yates y embarcaciones que se instalaron en Morrocoy utilizan las llamadas «pinturas antifouling», que liberan metales pesados y sustancias tóxicas para la fauna marina, luce que su trabajo fue absolutamente inútil al momento de defender el medio ambiente y permitir —porque el asunto fue público y excesivamente notorio— que los «turistas» irrespetaran los deseos del Ministro Ñáñez cuando les pidió que: «No destruyas nuestro ecosistema: evita dañar los manglares, las dunas, los arrecifes de coral y la vegetación nativa. No arranques plantas ni molestes a la fauna silvestre. Ellos estaban primero…», uno más en su larga lista de deseos que ninguno escuchó, entre aquel zaperoco de borrachos, motores encendidos y música a todo volumen, aliñado con chicas en bikini que se embadurnaron con espuma para lanzarse al agua y contaminarla sin vergüenza ninguna. Espuma en spray que vendieron dos jóvenes —hoy detenidos—, quienes se unieron a la irresponsabilidad colectiva para ganar algún beneficio económico entre tanta salvajada.

 

Con tres viceministerios (Gestión del Ambiente, Gestión de Basura y Preservación de la Vida y la Diversidad), la hija de Hugo Chávez como presidenta de Inparques y un poeta al frente del Ministerio, los deseos de «Definir, formular e implementar políticas, estrategias, planes, programas, proyectos y acciones orientadas a la preservación, protección, aprovechamiento, control y vigilancia de los ecosistemas, los recursos naturales y elementos del ambiente, con visión ecosocialista…» se quedaron en nada durante una de las temporadas más visibles en términos del cuidado del medio ambiente, mientras desde las redes Valentina Quintero les dio una clase de cómo cuidar al país y Karen Brewer Carías propuso que, en lugar de detener a los dos jóvenes que vendieron la espuma en spray, obliguen a todos los que estuvieron destruyendo el Parque Morrocoy a que acudan a jornadas de educación ambiental, recolecten basura en las playas, siembren árboles y participen en cuanta iniciativa exista en el país para proteger el medio ambiente. Una medida magnífica que alguien, en algún ministerio o viceministerio, debería instaurar antes de que llegue Semana Santa, por cierto.

(Con información de El Cooperante)

 

 

 

 

 

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