El arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Caracas, cardenal Baltazar Porras, dijo el jueves que “el mal, los errores y los pecados también pueden estar en la Iglesia”.
Durante la misa celebrada la noche del 22 de enero en la iglesia La Anunciación del Señor, en La Boyera, Porras explicó: “El mal, los errores y los pecados también pueden estar en la Iglesia, en cada uno de nosotros como bautizados, como obispos, cardenales o papas. Eso no es para rasgarnos las vestiduras, sino para sacar lo que significa el dolor y el rechazo de tantas cosas que pasan a nuestro alrededor”.
El cardenal destacó la importancia de proteger la vida de quienes la ven amenazada y señaló que la prudencia no debe confundirse con la inacción: “No significa escurrir el bulto, no significa no querer hacer nada, ni decir que uno no puede. Todos tenemos una capacidad para que, a nuestro alrededor, ese valor de vida sintamos que hay que respetarlo, no solamente para los míos, sino también para estos que no conozco”.
Porras también se refirió a la importancia de acompañar a los familiares de los presos políticos, quienes en las últimas semanas han exigido públicamente su liberación. Señaló que los testimonios de los parientes de las personas privadas de libertad “le parten a uno el corazón”.
El cardenal reflexionó sobre la indiferencia que a veces rodea estas situaciones: “Qué cantidad de presos políticos, de gente torturada, de gente que ha tenido que irse… pero lo vemos como algo ajeno. Solo cuando van saliendo una serie de cosas es que nos llama la atención. ¿Es que no nos habíamos dado cuenta de lo que pasaba? ¿No éramos capaces de ver si se podía hacer algo?”.
Sobre la respuesta humana ante el dolor y la injusticia, Porras señaló: “Todo eso puede generar en nosotros un resquemor que nos convierte en seres que buscan venganza (…), para sanar las heridas que tenemos”.
“La esperanza es la capacidad de cada uno de nosotros, como personas y como miembros de una comunidad, de preguntarnos cada día: ¿estoy haciendo lo que me toca o no estoy haciendo todo aquello que debo hacer para que ese bien que queremos para nosotros sea un bien común? Pidamos esto al Señor, orando los unos por los otros, orando también por las faltas y las deficiencias que, como sacerdotes o como dirigentes de la Iglesia, podamos tener, para encontrar caminos de transparencia y de verdad, que es la única que nos conduce auténticamente al bien”, señaló.
(Con información de El Cooperante)
