Durante las últimas semanas las alertas emitidas sobre las incidencias del fenómeno oceánico «El Niño» han ocupado los principales titulares del mundo. Advierten que ya está consolidado y se intensificará durante los próximos meses hasta alcanzar una intensidad muy fuerte que podría durar hasta febrero de 2027. En el caso de Venezuela, el especialista en hidrometeorología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Valdemar Andrade explicó que amenaza con extender sus secuelas de sequía y déficit de precipitaciones hasta febrero de 2027, configurando un escenario de vulnerabilidad para el sistema hídrico y eléctrico nacional.
Así lo declaró a El Cooperante, al subrayar que esta alteración en las aguas del Pacífico, que registra anomalías de temperatura superiores a los 2 °C, ha encendido las alarmas tanto en organismos multilaterales como en las autoridades del país.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres advirtió recientemente que este evento extremo se desenvuelve sobre un planeta ya afectado por la crisis climática: «El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos», declaró. Al tiempo que precisó que el aumento de las temperaturas oceánicas sumerge a la comunidad internacional en «terreno desconocido» y en una «zona de peligro» marcada por el clima extremo.
Mientras que, la presidenta encargada Delcy Rodríguez hizo un llamado urgente al uso racional de los recursos y a la prevención colectiva: «Vamos a unirnos para cuidar a la naturaleza, vamos a unirnos para el ahorro energético (…) que Venezuela se convierta en un gran equipo frente a los grandes desafíos».
¿Qué causa El Niño?
«Bueno, el evento El Niño es un fenómeno oceánico, del Océano Pacífico, que es un calentamiento inusual y que se va moviendo desde la costa oriental de Australia hacia la costa occidental de América del Sur y que genera en algunos sitios o alguna geografía lluvias, como es el caso de está sucediendo en estos momentos en Perú y Chile, que está lloviendo mucho, y en Brasil, Colombia y Venezuela más bien genera sequía, lluvias deficitarias o por debajo del promedio», explicó Andrade.
Detalló la proyección temporal del evento meteorológico: «Se tiene extendido por parte de la NOAA y el INAMEH que este evento El Niño se va a extender hasta febrero del 2027».
Asimismo, aclaró que el evento no genera ni disminuye la frecuencia de los eventos de ondas tropicales, por lo que se seguirán registrando precipitaciones por las diferentes ondas tropicales en el país. «Las ondas tropicales se siguen generando en la costa occidental del África y se desplazan sobre el Océano Atlántico y después sobre el territorio nacional. Lo que sí, el evento El Niño, al haber un aumento de la temperatura, genera en la onda tropical que pueda que no se desarrolle normalmente y de esa manera hay una disminución de las lluvias producto del evento».
«Eso no quiere decir que no vaya a llover o que deje de llover, siempre va a haber lluvias que podría, dependiendo de la interacción con la Zona de Convergencia Intertropical y también del calentamiento de la atmósfera, generar lluvias convectivas, que son las que generan lluvias de alta intensidad y de corta duración con descargas eléctricas y con viento».
Destacó que en Venezuela se ha observado que el 72 % de las veces que hay un evento El Niño, las lluvias son deficitarias o están por debajo del promedio. En ocasiones, el otro 28% sí está por encima del promedio.
Respecto a la intensidad esperada para el presente ciclo, sostuvo «pareciera que este año, según los modelos climáticos mundiales, generará temperaturas mayores de 2 °C por encima del promedio respecto al Océano Pacífico, a la superficie del agua en el Océano Pacífico, y por eso se le cataloga como muy fuerte. Por eso hablamos de «Súper Niño», pero realmente el término técnico es «un Niño muy fuerte», según la categoría que le da la Organización Meteorológica Mundial.
Desde 1950, siguió, hasta ahora han ocurrido cuatro eventos El Niño muy fuertes. De esos cuatro eventos, dos fueron secos, bastante secos pero no extremos, uno estuvo por encima del promedio y el otro estuvo cercano al promedio, apuntó.
Embalses y electricidad
Al ser consultado sobre el impacto que tendrá «El Niño» en la infraestructura hídrica nacional, Andrade expresó que esto representa una de las principales preocupaciones de los técnicos.
«Vamos a tener una sequía, por así decirlo, o lluvias por debajo del promedio, y las zonas que están o los sistemas que están más afectados son los sistemas hídricos, como puede ser el de energía hidroeléctrica, el de los embalses para acueductos y los embalses para riego».
Para el sector eléctrico, el panorama muestra un comportamiento desigual según la región: «En cuanto a la energía hidroeléctrica, normalmente se espera que al final de la temporada lluviosa los embalses estén todos llenos para poder pasar la temporada seca, que va desde noviembre hasta abril del siguiente año. En nuestro caso, nosotros tenemos información de que los embalses hidroeléctricos de los Andes están muy por debajo del promedio y entonces van a estar en una situación de riesgo hidrológico importante para la generación de energía hidroeléctrica. No así el embalse Guri y la cadena del Caroní, que está en una cota muy alta; no va a terminar en la cota máxima a finales de octubre en 271, pero va a estar en una buena cota que le permite pasar la época seca que culmina, como dije, en abril del 2027».
Sin embargo, advirtió sobre la vulnerabilidad del sistema a mediano plazo: «Lo único es que, como no tenemos un parque de generación termoeléctrica disponible que la complemente, no se va a operar normalmente y eso va a incidir en que la cota del embalse baje mucho más de lo esperado y podría comprometer la generación ya para el 2028, no en el 2027».
Medidas preventivas
Por tanto, pidió asumir la contingencia desde dos frentes claros: «Las medidas preventivas se pueden enfocar bajo dos aspectos diferentes. El primer aspecto sería el del Estado venezolano y el otro el de la población como tal».
«El Estado venezolano debería accionar para que haya más oferta de agua con la creación de nuevos embalses en el caso de acueducto y riego, y en el caso de energía hidroeléctrica, haber mayor oferta del parque de generación termoeléctrico, que es el complemento de la hidroeléctrica para poder solventar cualquier situación de déficit de energía. Lo otro sería disminuir las pérdidas posibles del agua en los sistemas por fugas, tanto en represas como en el sistema de distribución y en los sistemas de bombeo; y el tercer punto sería la educación a la población».
Por otro lado, los ciudadanos deberían asumir hábitos de conservación en el hogar: «Un mejor manejo del agua en sus viviendas, tratar de eliminar las pérdidas que pueda haber en los sistemas internos dentro de la casa y las fugas de agua, y hacer un uso más racional del agua, ya que va a haber un déficit del mismo».
Remarcó la necesidad del ahorro energético, tal como han dicho las autoridades: «El uso racional de la energía, solamente la necesaria en los espacios donde se encuentren las personas. Por ejemplo, si hay aire acondicionado en la vivienda, en vez de tenerlo entre 19 °C y 20 °C, aumentarlo a 22 °C, 23 °C o 24 °C. Con eso mantenemos la habitación fresca y hacemos que los compresores enciendan y apaguen menos veces, con lo cual se ahorra energía. También se recomienda no tener todos los aires acondicionados encendidos en todas las habitaciones, sino únicamente en donde esté la persona ubicada en ese momento».
(Con información de El Cooperante)

