De acuerdo con los datos recabados por el Observatorio de Seguridad Vial (OSV), entre enero y junio de 2026, las incidencias por arrollamiento cobraron la vida de 71 peatones, mientras que 92 personas resultaron lesionadas.
Las cifras del reporte provienen de las publicaciones de medios de comunicación, canales digitales y de las llamadas de emergencia vial. Sin embargo, el OSV advirtió que se trata de un subregistro, por lo que la cantidad real de víctimas podría ser mayor.
Durante la primera mitad del año, los casos de personas arrolladas se mantuvieron de manera constante entre las principales causas de siniestralidad vial en el país.
En enero, el observatorio registró 13 muertes y 6 lesionados por arrollamiento, mientras que en febrero y marzo se documentaron 13 y 14 decesos, respectivamente.
La organización alertó de que 60% de los peatones fallecidos por atropello durante febrero eran personas mayores de 65 años de edad.
Para el mes de abril, el OSV contabilizó 7 casos de peatones que perdieron la vida y 23 heridos por la misma causa.
Entre tanto, mayo concentró el mayor número de fallecimientos en el primer semestre de 2026, al registrar 15 víctimas mortales y 14 lesionados, para un total de 45 arrollamientos; junio cerró con 9 fallecidos y 14 lesionados.
La coordinadora del Observatorio de Seguridad Vial, Rosibel González, enfatizó que los indicadores actuales colocan a los peatones en una situación de extrema vulnerabilidad en las calles.
“Las cifras del primer semestre confirmaron la indefensión total en la que transitan nuestros peatones”, señaló González.
Niños, niñas y adultos mayores entre las víctimas
La representante del OSV detalló que los casos documentados involucran a personas de diferentes edades, destacando un incremento alarmante en la población infantil y los adultos mayores.
El reporte institucional confirma que los siniestros ocurrieron en avenidas y calles de tránsito urbano y en rutas de acceso hacia comunidades rurales.
González cuestionó que se responsabilice únicamente al peatón de su propia integridad, tomando en cuenta que las deficiencias estructurales, la ausencia de señales de tránsito y la escasa supervisión a los conductores influyen directamente en los índices de siniestralidad.
En este sentido, instó a las instituciones correspondientes a reactivar los semáforos, demarcar los pasos peatonales y reforzar la supervisión de la velocidad en las principales arterias viales.
“El peatón es el actor pasivo de la vía; no tiene un chasis que lo proteja ni controla el volante”, dijo.
(Con información de El Nacional)
