El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sentenció que el “control” de Estados Unidos sobre Venezuela “no tiene cabida en la democracia” y exigió un “cese de la tutela extranjera” para permitir una resolución interna de la crisis. En una entrevista difundida este jueves por el diario El País, el mandatario brasileño sostuvo que cualquier salida institucional debe nacer de “un acuerdo entre las partes” y rechazó tajantemente que potencias externas pretendan administrar los asuntos internos venezolanos.
Al ser consultado sobre la necesidad de una convocatoria inmediata a las urnas, el jefe de Estado brasileño aclaró que “eso es un problema de Venezuela, no de Brasil”. No obstante, detalló cuál sería su proceder en una situación de ruptura institucional: “Si fuera venezolano y vicepresidente, y si hubiese ocurrido lo que ocurrió, tomaría posesión y convocaría elecciones generales. Eso haría”.
Para el mandatario, la estabilidad venezolana depende de la legitimidad de sus procesos, la cual solo se logra mediante el consenso. Lula afirmó que “tendría que haber un proceso electoral pactado con la oposición para que el resultado fuera acatado y Venezuela volviera a tener paz”.
En esta misma línea, el presidente brasileño cuestionó el rol de la administración estadounidense en la región, señalando que “lo que no puede ser es que Estados Unidos crea que puede administrar Venezuela. Eso no es normal, no tiene cabida en la democracia”.
Lula vinculó la actual crisis con un contexto de larga duración, señalando que “lo ocurrido en Venezuela nace ya con la elección de Hugo Chávez en 2000… Estados Unidos lleva implicado en Venezuela desde entonces”.
Esta postura coincide con lo manifestado por el mandatario en intercambios diplomáticos recientes. Tras una llamada de 50 minutos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el líder brasileño declaró haberle pedido explícitamente «dejar que los venezolanos resuelvan sus problemas». En dicho contacto, Lula insistió en que «no es democrático» el conjunto de acciones y presiones ejercidas por la administración estadounidense sobre Venezuela y Cuba.
Asimismo, en declaraciones recogidas anteriormente, el mandatario ya había arremetido contra las «sanciones y la injerencia», reiterando que «ningún país tiene el derecho de no respetar la soberanía de los otros países».
Finalmente, al evaluar la posibilidad de nuevas intervenciones en América Latina, el presidente de Brasil calificó tal idea como “algo tan absurdo”, reiterando que su estrategia se basa exclusivamente en la negociación, el multilateralismo y la exigencia de que los países poderosos actúen con mayor responsabilidad para mantener la paz.
(Con información de El Cooperante)
