Por El Nacional
Dos figuras clave del tablero político venezolano volvieron a coincidir —aunque sin cruzarse— en el debate internacional. La presidenta encargada Delcy Rodríguez y la líder opositora María Corina Machado participaron en eventos de alto nivel con pocas horas de diferencia, reflejando la creciente internacionalización de la crisis venezolana.
Rodríguez intervino de forma virtual en un foro de inversión en Miami, respaldado por el fondo soberano de Arabia Saudita. María Corina Machado, en cambio, apareció de manera presencial en Houston, donde fue una de las figuras centrales de una conferencia global del sector energético que reunió a representantes de gobiernos, empresas y comunidades del exilio venezolano.
La mandataria interina, que hasta este miércoles se encontraba sancionada por el Departamento del Tesoro, evitó el desplazamiento a territorio norteamericano y se conectó por videoconferencia. Su eventual presencia en el país —en un contexto en el que Nicolás Maduro permanece detenido en Nueva York desde el 3 de enero— fue finalmente descartada. María Corina Machado, por su parte, continúa ampliando su agenda internacional en Estados Unidos tras meses de actividad política sostenida.
El contraste entre ambas apariciones, resaltó El País, volvió a evidenciar un hecho cada vez más recurrente: las decisiones sobre Venezuela se discuten lejos de Caracas, especialmente en Washington. Allí convergen dos visiones que no siempre coinciden: la apuesta por la estabilidad institucional que impulsa la Casa Blanca y la presión opositora por una transición democrática inmediata. En ese equilibrio inestable se ha posicionado María Corina Machado.
María Corina Machado refuerza su perfil global tras el Premio Nobel de la Paz
La dirigente opositora, una de las figuras con mayor proyección en Venezuela, ha reforzado su presencia internacional tras salir del país de forma clandestina para recibir el Premio Nobel de la Paz 2025 en Noruega. Su salida se produjo luego de un prolongado período en la clandestinidad tras las elecciones, en las que su equipo sostiene que el candidato Edmundo González obtuvo la victoria según las actas.
El clima político se intensificó tras los hechos del 3 de enero, cuando una operación de fuerzas estadounidenses derivó en la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores. En ese momento, Machado interpretó que se abría una oportunidad para un cambio político acelerado. Sin embargo, la estrategia de la administración de Donald Trump ha seguido un curso más cauteloso.
El mandatario estadounidense ha mantenido un trato dual hacia los actores venezolanos. Ha reconocido el liderazgo de María Corina Machado, la ha recibido en el Despacho Oval en dos ocasiones, y su secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo recientemente una reunión con ella. Al mismo tiempo, ha mostrado disposición a reconocer a Delcy Rodríguez como interlocutora y ha elogiado públicamente la cooperación con sectores del chavismo.
En paralelo, María Corina Machado ha intensificado su actividad en Washington con una agenda que incluye reuniones con altos funcionarios de la Casa Blanca, representantes del Departamento de Estado, legisladores y diplomáticos internacionales. Su objetivo principal sigue siendo el retorno a Venezuela y la convocatoria de nuevas elecciones. En declaraciones previas llegó a afirmar que regresaría en “pocas semanas”, aunque posteriormente se le habría recomendado prudencia desde sectores cercanos a la administración estadounidense.
Gobierno interino advierte consecuencias legales contra María Corina Machado
Desde Caracas, la respuesta ha sido contundente. Delcy Rodríguez advirtió que el regreso de Machado implicaría responsabilidades legales supuestamente por promover acciones de injerencia extranjera contra el gobierno.
“Maria Corina ha tenido un paso bastante exitoso por Washington, pero no ha conseguido pulsar el botón que necesitaba: que Trump le dé el permiso de volver a Venezuela”, señala el analista Moisés Naím. A su juicio, la prioridad de Estados Unidos no es acelerar una transición, sino evitar un colapso institucional. “La prioridad para el gobierno de Estados Unidos en esta crisis es evitar el caos; impedir que un vacío de poder desemboque en una crisis de ingobernabilidad. Por eso son tan cautelosos con ese regreso”.
Otras voces apuntan a que el protagonismo público de María Corina Machado ha generado ciertas tensiones en el entorno republicano. Algunos sectores consideran que su estrategia no siempre coincide con los objetivos de estabilidad gradual que impulsa la Casa Blanca.
Un episodio reciente alimentó esas interpretaciones: la invitación del dirigente opositor Enrique Márquez al discurso sobre el Estado de la Unión. El gesto fue leído como una señal de apertura hacia otros liderazgos en la oposición venezolana. Poco después, una de las colaboradoras de Machado difundió una ilustración en la que la dirigente aparecía desplazada en el escenario político estadounidense.
A pesar de ello, especialistas en la región consideran que su papel sigue siendo relevante. “Sería un error decir que está completamente aislada”, explica Geoff Ramsey, investigador del Atlantic Council. “María Corina Machado conserva aliados en el Congreso, apoyos dentro del propio entorno de Trump y una red internacional activa”.
Ramsey añade que el escenario en Washington está marcado por divisiones internas. Mientras algunos sectores presionan por acelerar una salida electoral en Venezuela, otros advierten sobre los riesgos de una transición apresurada. A ello se suman intereses económicos vinculados a la industria energética, minera y financiera, que favorecen una normalización gradual con los actores que hoy ejercen el poder en Caracas.
En ese contexto, el calendario político venezolano sigue abierto. Machado insiste en la necesidad de definir una fecha electoral, mientras su entorno teme que la falta de avances diluya esa posibilidad. La Casa Blanca, sin embargo, actúa bajo una lógica distinta, condicionada por prioridades internas y cálculos estratégicos.
“Ahora Trump está luchando por su supervivencia política, no piensa en Venezuela, precisamente”, resume Moisés Naím.
Lo único que parece compartido por analistas de distintos enfoques es que el proceso electoral terminará llegando. La incógnita sigue siendo cuándo y bajo qué condiciones, así como el papel que finalmente desempeñará María Corina Machado en ese escenario.
(Con información de El País)
