El economista Luis Oliveros aseguró el sábado que la economía de Venezuela entrará en una “nueva fase” a partir de la próxima semana, marcada por un aumento significativo en el ingreso petrolero durante 2026 en comparación con 2025.
En su cuenta de X, Oliveros explicó que este presunto repunte en las finanzas del país estaría ligado a la flexibilización de sanciones estadounidenses, lo que permitiría a Venezuela tener “libre” acceso al mercado norteamericano.
Según el analista, esto implicaría que el país podría producir al máximo sin limitaciones de mercado, regresar de forma más amplia empresas extranjeras de servicios y producción, y cobrar plenamente por sus ventas de crudo, sin los habituales descuentos asociados a sanciones.
“El 2026 podría registrar un incremento importante en el ingreso petrolero respecto al año anterior —que mínimo sería superior al 50%— gracias a la relajación de las restricciones”, señaló Oliveros, quien incluso sugirió que podría hablarse de un posible “nuevo boom” petrolero en Venezuela si se aprovechan correctamente los recursos.
El economista subrayó que el éxito de esta fase dependerá de si el país ha aprendido “la lección en el manejo de esos recursos”, haciendo hincapié en la importancia de una gestión eficiente y estratégica del sector energético para consolidar cualquier recuperación económica.
«Intervención de divisas de emergencia»
La declaración se produce en el contexto de reportes que indican que Venezuela ha puesto en marcha un «plan de emergencia para la venta de divisas al sector privado», con el objetivo de reactivar el mercado cambiario y apoyar la importación de alimentos, medicinas y el fortalecimiento de micro, pequeñas y medianas empresas.
Según Alejandro Grisanti, socio fundador de Ecoanalítica, el esquema se implementa mediante subastas a través del sistema financiero, evitando por el momento la intervención directa del Banco Central de Venezuela (BCV), que continúa sancionado a nivel internacional.
El economista calificó la medida como “claramente pragmática” y una señal de coordinación entre Caracas y Washington para “dinamizar la economía y estabilizar el flujo de divisas”.
Por su parte, Asdrúbal Oliveros también adelantó que la banca privada venezolana se está preparando para una “intervención de divisas de emergencia” destinada a frenar la fuerte depreciación de la tasa de cambio paralela y reducir la brecha cambiaria que afecta al país. Según Oliveros, el mecanismo sería “similar al modelo Chevron”, en referencia a intervenciones cambiarias previas, aunque todavía está pendiente de cómo se concretará.
Informes de medios locales señalan que, en el marco de acuerdos entre Caracas y Washington tras la reciente captura de Nicolás Maduro, el BCV podría recibir hasta 500 millones de dólares provenientes de la venta de crudo confiscado por Estados Unidos, con el objetivo de inyectarlos al mercado cambiario y financiar importaciones, especialmente en el sector agroalimentario.
(Con información de El Cooperante)
