El economista Asdrúbal Oliveros alertó que el mercado cambiario venezolano se enfrenta a su primer gran desafío del año, tras un arranque convulso que ha puesto de relieve la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, la cual dejó de ser un “ruido” para «convertirse en un problema de expectativas y funcionamiento del mercado».
En su más reciente análisis, publicado en el Weekend Brief de Typing Business, Oliveros explicó que la aceleración del tipo de cambio paralelo al cierre de 2025 y la distorsión de los precios «generaron un desequilibrio» que, según sus palabras, ya no es solo un asunto de precios, sino que afecta directamente las decisiones empresariales y la confianza de los agentes económicos.
“El mercado cambiario está entrando en su primer test real de 2026. La intervención express de hoy es una señal temprana. El verdadero ajuste vendrá de la mano de flujos sostenidos, mecanismos creíbles y una lectura más ordenada del nuevo equilibrio”, indicó Oliveros.
Intervención express y aumento de divisas
El economista destacó que recientemente se conoció además una «intervención express de divisas» coordinada con el gobierno de EE.UU. por un monto de unos USD 500 millones, diseñada para «atender con urgencia la magnitud de la brecha cambiaria».
«Más allá del monto puntual, el mensaje es relevante: la brecha ya no es tolerable como “ruido de mercado”, y pasa a ser el primer gran desafío operativo de la política económica en esta nueva etapa», señala el experto.
Oliveros subrayó que esta intervención es transitoria y que el ajuste estructural dependerá no solo de factores económicos sino también políticos. Entre las principales acciones necesarias mencionó ventas directas de dólares a través de bancos privados, similares a los mecanismos utilizados por Chevron entre 2022 y 2025, con el objetivo de ordenar expectativas, profundizar el mercado formal y reducir la dependencia de los circuitos paralelos.
Más divisas y producción petrolera
Según Oliveros, el escenario base para 2026 contempla un aumento significativo del flujo de divisas, impulsado por un incremento gradual de la producción petrolera —de 930.000 a 1.133.000 barriles diarios— y mejores condiciones de comercialización, eliminando descuentos de hasta 20% en mercados asiáticos.
Dice que esto podría traducirse en un aumento del flujo de divisas de casi 70% respecto a 2025, lo que permitiría una reducción progresiva de la brecha cambiaria desde niveles cercanos al 70% hacia su eventual eliminación a fin de año.
Oliveros advirtió que, aunque el corto plazo seguirá siendo volátil y exigente para las empresas, un régimen de expectativas más ordenado podría cambiar la lógica de formación de precios, los incentivos a cobertura y la gestión de caja. “No es el fin de la fragilidad. Pero sí puede ser el inicio de un mercado cambiario menos distorsionado y más funcional”, concluyó.
(Con información de El Cooperante)
