El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio afirmó este miércoles que Estados Unidos apuesta por una «transición política» en Venezuela que permita construir una «nación próspera, democrática y aliada, en la que estén representados todos los sectores de la sociedad y se celebren elecciones libres y justas».
«Se pueden realizar elecciones en cualquier momento, pero si la oposición no tiene acceso a los medios, si los candidatos de oposición en forma rutinaria son neutralizados o excluidos de la boleta, eso no es libre y justo. Eso es lo que queremos: una Venezuela libre, próspera y justa. Esto no se va a lograr en tres semanas, va a tomar tiempo», dijo durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Rubio confirmó que la liberación de presos políticos es una condición clave de la «etapa de transición». Según dijo, cerca de 2.000 detenidos están siendo excarcelados, aunque “más lentamente de lo que yo quisiera”.
Sobre la captura de Maduro
Por otra parte, defendió la operación que culminó con la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, señalando que fue precedida por intentos fallidos de una salida voluntaria del líder chavista.
Afirmó que bajo el gobierno de Maduro «se incumplieron reiteradamente compromisos previos», incluidos acuerdos con la administración Biden y con mediadores internacionales. Señaló que Maduro exigió el indulto de sus sobrinos y la liberación de Alex Saab a cambio de promesas electorales que «nunca cumplió».
Asimismo, indicó que Venezuela se había convertido en una «plataforma de operación para los principales adversarios de Estados Unidos en el hemisferio occidental, entre ellos Irán, Rusia y China». Según afirmó, Caracas «funcionaba como base estratégica para estas potencias», mientras organizaciones como las disidencias de las FARC, el ELN y otras redes del narcotráfico «operaban con impunidad desde territorio venezolano», generando un «riesgo directo» para Estados Unidos, Colombia y la cuenca del Caribe.
Rubio también fue enfático al descartar, por ahora, una «nueva acción militar estadounidense en Venezuela». Aseguró que Washington «no anticipa un escenario de intervención armada» y que la única presencia militar prevista en el país sería de «carácter estrictamente diplomático».
“La única presencia militar que verán en Venezuela serán nuestros guardias marines en una embajada. Ese es nuestro objetivo, esa es nuestra expectativa, y hacia eso apunta todo lo que estamos haciendo”, afirmó.
Dice que EE. UU. busca la «estabilización» del país
Rubio explicó que el primer objetivo tras la captura de Maduro fue «evitar un colapso institucional o una guerra civil».
“Había millones de personas cruzando hacia Colombia y un alto riesgo de desestabilización regional, y eso se evitó”, dijo. Para ello, Washington optó por establecer una relación “directa, honesta y respetuosa” con quienes actualmente controlan el aparato del Estado venezolano, incluidas las Fuerzas Armadas.
Indicó que esta fase de estabilización se ha desarrollado en apenas tres semanas y media, un período en el que, según afirmó, se ha avanzado más de lo previsto, aunque reconoció que el proceso será «largo y complejo».
Durante la audiencia, fue interrogado sobre la presidenta encargada Delcy Rodríguez, señalada por agencias estadounidenses en investigaciones relacionadas con el «narcotráfico». El secretario respondió que, a diferencia de Maduro, Rodríguez «no ha sido formalmente encausada» y evitó especular sobre investigaciones en curso.
No obstante, reconoció que mantiene con ella una relación “respetuosa y productiva” en esta fase de estabilización, aclarando que el juicio final se hará “por las acciones, no por las palabras”.
Consultado sobre el papel de la opositora María Corina Machado, dijo que lo que se intenta en Venezuela es un proceso de «recuperación y transición» hacia una situación en la que la dirigente y otras personas «puedan formar parte».
Petróleo sancionado y control de fondos
Uno de los puntos centrales de la comparecencia fue el manejo del petróleo venezolano sujeto a sanciones. Rubio explicó que Estados Unidos permitió la venta de crudo sancionado a precios de mercado, y no con descuentos como los otorgados anteriormente a China, debido a que Venezuela «había agotado su capacidad de almacenamiento y enfrentaba una crisis fiscal inmediata».
Los ingresos de esas ventas, precisó, «son depositados en una cuenta supervisada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos». Explicó que inicialmente, parte de esos fondos se mantuvieron de forma provisional en una cuenta en Catar, pero serán transferidos a una cuenta en territorio estadounidense, donde estarán sujetos a auditorías estrictas. “De entrada les decimos en qué pueden usar el dinero, y han aceptado la auditoría y el proceso”, afirmó.
Rubio detalló que los recursos solo pueden destinarse a gastos previamente autorizados, como el pago de nóminas, servicios de salud, policía y la compra de medicamentos y equipos, muchos de ellos adquiridos directamente a empresas estadounidenses. Confirmó que alrededor de 300 millones de dólares ya fueron utilizados por el gobierno venezolano.
También se refirió a la reciente reforma a la Ley de Hidrocarburos, afirmando que «elimina gran parte de la intervención estatal y ofrece mayor apertura a la inversión extranjera».
Aunque reconoció que la reforma “no es suficiente todavía para atraer toda la inversión necesaria”, destacó que representa un avance significativo respecto a la normativa antigua. «No llega muy lejos, no lo suficiente, pero esto no hubiera ocurrido hace tres semanas ni hubiera ocurrido con Maduro allí», aseveró
Según él, la modificación revirtió varias restricciones de la era de Chávez sobre la propiedad privada en la industria petrolera, y constituye un indicio de «progreso» en el proceso de estabilización y recuperación del sector energético.
(Con información de El Cooperante)


