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Gustavo Petro, “El inolvidable”: soy muy bueno en la cama

 


Algunos llegaron a apostar que el presidente de Colombia estaba borracho, cuando en un evento serísimo —nada menos que el Convenio de Cooperación para poner a funcionar el Hospital San Juan de Dios—, incluyó alabanzas a su performance sexual en el discurso. Una ceremonia oficial donde Gustavo Petro comenzó de la nada a hacer  comentarios sobre lo «buen polvo» que era en la cama, calificándose a sí mismo de «inolvidable» mientras los presentes observaban atónitos las excentricidades que lanzó.

De hecho, para referirse a cómo recuperó ese hospital, también utilizó el sexo como tema: “¿Cuánta enfermera y médico por aquí entre estos árboles no hizo el amor? Porque así es, esa es la ley de la vida: enamorarse. Y gracias a eso, atendían con amor a sus pacientes”. Y por ahí siguió; dijo que: “Yo creo que Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así, sin amor, no podía existir. La mujer lo apoyó hasta el último momento y él no murió como Bolívar; murió rodeado de las mujeres que lo amaban, y eran muchas porque los hombres inteligentes siempre son amados por las mujeres, no importa cómo sea su cuerpo… Las mujeres prefieren al hombre flaco e inteligente y no al musculoso y bruto”.

Luego aseguró que las mujeres latinas son más hermosas que las europeas y que los colombianos «sabemos cómo se conquistan las mujeres, que es bailando y hablando macumba; eso se vuelve poesía todo el tiempo…ahí es que somos reyes en el mundo. En el mundo…».

Y ahí fue cuando, como latino y colombiano que es, comenzó a ufanarse de ser ‘buen polvo’ en la cama, pero, paradójicamente, afirmó que eso no debía ser objeto de noticia por parte de los medios de comunicación: “A ningún periodista chismoso le debe interesar qué hago yo en la cama. Hago cosas muy buenas y pienso… nadie se olvidará de mí porque seré inolvidable ahí (en la cama)… “Alguien lo contará, yo no lo cuento porque el poder no se puede meter en la cama íntima, porque muere la libertad en el mundo inmediatamente y nos convertimos automáticamente, de nuevo, en esclavas y esclavos. Y conmigo no se hará”, remató Petro.

Por cierto, no es la primera vez que el presidente de Colombia se refiere al sexo de manera explícita. En un Consejo de Ministros televisado en septiembre pasado, aseguró que  “una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro. Y si sabe acompasarlo, pues será una gran mujer”.

Con tres matrimonios encima y severas acusaciones contra su esposa Verónica Alcocer (de la cual está separado «hace años» como ha dicho el propio Petro), el medio La Silla Vacía demostró que la primera dama derrocha 250 mil dólares mensuales en maquillaje, vestuario, fotógrafo personal y hasta una asesora con sueldo de ministro, quienes se encargan de su imagen. Sin contar lo que gasta en viajes fungiendo de primera dama a eventos internacionales, como el funeral de Isabel II o la coronación de Carlos III, entre muchos otros. Pero sobre esto, algo mucho más importante para la opinión pública, el presidente colombiano no ha dicho ni pío, sino que ha preferido desnudar su rendimiento sexual antes que explicar a cuenta de qué su exmujer gasta ese dineral cuando ya ni sexo tienen.

(Con información de El Cooperante)

 

 

 

 

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