A pocos días de haber recuperado la libertad tras cuatro años detenido en Venezuela, el periodista Ramón Centeno despidió a su madre, Omaira Navas, con una emotiva carta que leyó este jueves durante su sepelio.
Centeno, en una silla de ruedas y ante el ataúd, recordó el vínculo que los unió durante los años de prisión y la lucha incansable que su madre mantuvo por su liberación.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa informó el fallecimiento de Omaira Navas el 27 de enero y destacó que fue una figura constante en la defensa de los derechos de su hijo y de otros presos políticos. La organización señaló que Navas murió tras sufrir un accidente cerebrovascular.
La carta leída por Ramón Centeno:
Querida mamá: es un desafío el que me impone la vida. Sí, es un reto. Y te preguntarás las razones. Te las diré: hoy desperté y no te encontré. Abrí los ojos de madrugada y no estabas. Busqué tu almohada y la han desaparecido. Abracé tu espacio en la cama y solo había frío. Un frío que quema. Entonces, me abracé a mí mismo para sentirte. Esperé hasta el amanecer y pareciera que saliste muy temprano o te cambiaste de habitación. En cualquiera de los casos: ¡Vuelve, vuelve pronto! Vuelve para que salgamos a correr debajo de la lluvia como dos adolescentes recién enamorados. Ven de prisa, antes de la sequía. Vuelve mamá, regresa a mis manos para recorrer los caminos que dejaste sembrados de rosas. Rosas blancas, de esas que no se marchitan con el tiempo. Anda, volvamos a nuestro pacto de nunca abandonarnos. Vuelve Omaira. Regresa para disfrutar del silencio en nuestras miradas cómplices. Llega. Llega a tiempo para correspondernos por cada ausencia de estos pasados cuatro años, cuando me arrebataron de tu compañía. Y sí, quiero enseñarte lo que aprendí en la cárcel: a escucharte sin que hablaras y a besarte sin tocarnos. A escribirte entre códigos y a escaparnos sin ser vistos. Ven. No te quedes fuera de casa. Te estoy esperando. Toca, toca el timbre o la puerta. O simplemente llega, yo sabré sentir tu presencia. Esa que ilumina mi vida. Esa que me ha hecho libre de las oprobiosas cadenas. Mamá: ¿Para dónde te fuiste? Mamá: ¿Por qué no me avisaste? Pero si es verdad que te fuiste sin mí, te advierto que no dejaré de buscarte. Buscaré en los refugios de madres consentidoras. Me iré con mi morral hacia los andes y te buscaré entre los médanos. Recorreré con mi hatillo. Después iré a los llanos. Hasta San Juan de los Morros y revisaré sus calles para traerme tus pasos. Iré lejos. Te lo vuelvo a repetir. Iré hasta las selvas. Hablaré con los animales y preguntaré por ti. Hablaré con las orquídeas y las interrogaré: ¿Han visto ustedes a doña Omaira? Y si me preguntan cómo eres. Diré bien duro: bella, irrepetible. Bajita y grande a la vez. Ojos de arcoíris y labios carmesí. En su pelo siempre lleva un prendedor: reluciente y fino. Les hablaré de tu forma de caminar y de tu refinamiento. Les voy a decir que eres incansable. Me subiré a los árboles y le hablaré al cielo: ¡¿me escuchan por allá?! ¿Está mamá por ahí? Y si papa Dios me dice que sí, a él le hablaré con mucho más amor. Así como me lo enseñaste. Dialogaré con él y lo voy a convencer: Diosito, en tus brazos tienes a mamá, quiero que me la devuelvas. Sí, hoy, por favor. A más tardar mañana. Déjamela en el terminal que yo la buscaré, déjala ir porque me hace falta. Extraño su olor, su valentía y su ejemplo. Devuélvemela, deja que la peine, le cante y le lea. Permíteme soñar, pero soñar con ella, con Omaira, la de la sonrisa amable, la viva, la de carne y hueso. Finalmente, amado Dios, dile a mamá que la seguiré esperando. Esperaré entre la nostalgia y las lágrimas, pero también entre la alegría y la felicidad. Esa felicidad de haber logrado una libertad que lleva su nombre. Mamá, sé que vas a leer esta carta y cuando la leas, por favor, respóndeme. Respóndeme y ven pronto.
Su madre “luchó hasta verlo libre”
A Ramón Centeno lo excarcelaron el 14 de enero, luego de permanecer detenido desde 2021, acusado de integrar una presunta red de narcotráfico, señalamientos que organizaciones gremiales y de derechos humanos calificaron como infundados.
Tras conocerse la muerte de su madre, el periodista recordó que ella “luchó hasta verlo libre” y que no descansó durante los años que duró su encarcelamiento.
Organizaciones como Justicia, Encuentro y Perdón subrayaron que Omaira Navas vivió durante años la angustia de la detención arbitraria de su hijo y lamentaron que no pudiera compartir plenamente con él el tiempo de libertad que tanto esperaba.
El Colegio Nacional de Periodistas también recordó que Navas solicitó en reiteradas ocasiones medidas humanitarias debido al deterioro de la salud de Centeno en prisión, donde sufrió caídas y agravamiento de una lesión en la cadera que terminó dejándolo en silla de ruedas.
(Con información de El Nacional)
