Por AFP
A partir de este
lunes 15 de enero, «la Plataforma Patria cerrará los monederos y
billeteras en criptomonedas», anunció un mensaje del sitio web que gestiona
bonificaciones y subsidios del gobierno venezolano, el único canal en el que
este cuestionado criptoactivo petro era canjeable.
Los fondos en la billetera virtual del petro vienen siendo
convertidos a bolívares, la devaluada moneda local.
El gobierno declinó comentar a la AFP sobre el inminente
cierre del programa.
¿Qué era el petro?
Maduro anunció a finales de 2017 la creación de esta
criptomoneda estatal, respaldada por las vastas reservas petroleras de
Venezuela y sus recursos minerales.
Ante las restricciones impuestas por las sanciones de
Washington, el petro iba a permitir nuevas formas de financiamiento
internacional, prometía el mandatario socialista.
Tasada por Venezuela en 60 dólares por unidad, el valor de
un barril de crudo venezolano en aquel momento, la criptomoneda fue lanzada en
2018, pero retrasos por problemas en la cadena de bloques —el registro de
transacciones con criptomonedas— dispararon las dudas, que rodearon al plan
desde el inicio.
«No hay confianza en el petro, porque no hay confianza en el
emisor», dijo entonces a la AFP el economista Henkel García, director de la
firma Albus Data.
Unidad de cuenta
El uso del petro siempre fue escaso y, aunque Maduro al
principio calificó la iniciativa como un éxito, estuvo básicamente restringida
a operaciones con el Estado, como el pago de impuestos.
Más que como una criptomoneda, el petro funcionó en la
práctica como una referencia de valor en medio de la crónica inflación y la
constante depreciación del bolívar.
Las multas de tránsito, por ejemplo, se establecían en
petros, aunque no podían pagarse en criptos; y el gobierno obligó a los bancos
a presentar saldos en bolívares y petros.
En la Plataforma Patria, los usuarios recibían
transferencias en petros y podían canjearlos a bolívares a través de un sistema
de subastas, el único disponible.
Maduro llegó a anunciar el anclaje de los sueldos a la
cripto estatal. Pero esa promesa nunca se cumplió y el salario mínimo en la
actualidad apenas sobrepasa el equivalente a 3 dólares mensuales.
Corrupción, la
estocada
«Muere oficialmente el petro (PTR)», publicó el miércoles
pasado en la red social X la plataforma privada de criptoactivos CryptoLand
Venezuela. «La junta reestructuradora de la Sunacrip (la estatal
Superintendencia Nacional de Criptoactivos) decide apagar definitivamente lo
poco que quedaba de este ecosistema».
El petro recibió una estocada mortal con el escándalo de
corrupción que estalló en mayo del año pasado en la estatal Petróleos de
Venezuela (Pdvsa), en el que estuvieron involucrados responsables de la
Sunacrip.
El caso causó la renuncia del otrora poderoso ministro de
Petróleo, Tareck el Aissami, desaparecido de la vida pública desde entonces.
La Sunacrip quedó bajo el control de una junta
reestructuradora tras el arresto de su superintendente Joselit Ramírez, y del
jefe de operaciones de minería digital de la institución, Rajiv Mosqueda, por
denuncias de irregularidades con fondos de operaciones petroleras realizadas
con criptoactivos.
La sede de la Sunacrip fue cerrada tras la detención de
Ramírez.
Refugio
Sin dar mayores explicaciones, Maduro ha dejado de hacer
referencia a la criptomoneda estatal en sus apariciones públicas.
El uso de criptomonedas era alto en Venezuela mucho antes de
la apuesta gubernamental por el petro, pues los criptoactivos fueron vistos
como refugio frente a la inflación. Según una encuesta presentada en 2022 en la
Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, 10,3% de los
venezolanos poseen criptos, frente a 8,3% de los estadounidenses y 5% de los
británicos.
El minado (proceso por el cual se crean nuevas unidades de
criptomonedas a través de algoritmos generados por computadoras) también es
alto en este país, por los bajos costos de la energía eléctrica.
