Después de comer es frecuente sufrir esos molestos gases que
se acumulan en el intestino y causan espasmos intestinales y distensión
abdominal. Esa flatulencia procede del gas que se ingiere al tragar y del que
producen las bacterias de la flora intestinal.
En un artículo publicado en Elsevier, la farmacéutica Ángela
Bosch explica que «toda la población presenta flatulencia, que en algunas
personas adquiere dimensiones que permiten considerarla una enfermedad que debe
tratarse con una dieta adecuada, hábitos de vida saludables y el empleo de
medicamentos como la simeticona». La experta afirma que el exceso de gas suele
ser consecuencia de:
Comer deprisa.
Tragar demasiado aire mientras se come.
Una indigestión.
Cambio brusco en la alimentación en cuanto al contenido de
fibra.
Exceso en el consumo de alimentos ricos en hidratos de
carbono como arroz, pastas alimenticias, patata, pan, cereales o galletas.
Empleo de antibióticos que desequilibran la flora intestinal.
Ingesta de alimentos flatulentos.
Otras veces es un síntoma de ciertas alteraciones o
enfermedades: el estreñimiento ocasional o crónico, la intolerancia a la
lactosa, la gastritis, la úlcera gástrica y la enfermedad de Crohn.
No todas las
flatulencias son iguales
Retener el gas puede causar hinchazón, molestias y dolor.
«Los gases acumulados pueden ser de origen gástrico o intestinal. En el primer
caso se eliminan por vía bucal, mientras que en el segundo lo hacen por vía
anal. Hasta que son eliminados, su acumulación dilata las paredes gástricas e
intestinales. La distensión abdominal puede alcanzar un tamaño considerable, y
es una de las molestias más frecuentes entre quienes presentan flatulencia»,
afirma Bosch.
La ansiedad y el estrés pueden producir una acumulación de
gases, puesto que aumentan el aire deglutido y aceleran los ritmos
intestinales. Como prevención, la experta aconseja ejercicios de relajación y
comer de forma pausada.
Qué comer y qué
evitar
La alimentación juega un papel fundamental por lo que la
flatulencia se puede prevenir con una alimentación adecuada que evite:
Evitar las comidas copiosas, muy condimentadas o fuertes
Reducción de la toma de bebidas gaseosas
Mejorar la digestibilidad de los alimentos que se consideran
flatulentos (ciertas verduras y todas las legumbres).
Evitar los alimentos o platos muy grasos: alimentos fritos y
rebozados con exceso de aceite, guisos y estofados, salsas con exceso de nata,
mantequilla, manteca, tocino, quesos fuertes, pastelería y bollería de hojaldre,
de masa quebrada, con mantequilla, cremas de nata, moka y chocolate.
Se recomienda comer de forma ordenada (primero, segundo y
postre), en ambientes tranquilos y relajados y sin interferencias (televisión,
radio, prensa), respetando los horarios de un día para otro y sin saltarse
ninguna comida.
Hay que masticar bien los alimentos, comer y beber despacio
los líquidos.
Sustituir el café y el té por infusiones de menta, anís,
salvia o hinojo, o añadir unos granos de anís verde, hinojo o comino a una infusión
de manzanilla, ya que ayudan a la digestión, y de hierbabuena, que relaja los
músculos del colon.
Cocido mejor que
frito
Para evitar la acumulación de gases la experta asegura que
lo mejor es optar por técnicas culinarias que aporten menos grasas a los
alimentos como el cocido, al vapor, rehogado, plancha, horno y papillote.
Hay que utilizar moderadamente los fritos, rebozados,
empanados, guisos y estofados.
Las legumbres deben dejarse en remojo prolongado durante más
de 8 h y romper el hervor a mitad de cocción. Si incluso así producen
flatulencia, se aconseja pasarlas por el colador chino o el pasapurés.
(Con nota de El Debate)
