La cobertura de temas de violencia, permite hacer
seguimiento a distintas situaciones relacionadas con ella, notar cambios como
que las cifras de muertes relacionadas con la delincuencia han caído en los
últimos años y también darnos cuenta cuando algo anormal comienza a suceder.
Nos referimos al notable incremento en los accidentes de
tránsito y especialmente los relacionados con motos. Aunque siempre caemos en
el problema de la falta de cifras oficiales. La realidad es tan evidente como
que es imposible ignorarla: Semanalmente, se registran al menos diez accidentes
mortales en Caracas, más del 80% protagonizados por motociclistas.
Es una epidemia que enluta cientos de hogares con casos como
los de Alexander Rangel Quintero (28) y su madre Yesneida Quintero Garcés (60),
muertos el pasado 31 de agosto al chocar su moto contra un camión.
La física de los
golpes
A diario se producen miles de accidentes de tránsito. Muchos
tienen consecuencias graves para sus protagonistas.
Cuando ocurre un choque a alta velocidad se desatan fuerzas
mortales. En los carros el golpe moldeará el metal, los vidrios estallarán,
piezas metálicas y plásticas se convertirán en cuchillos y estacas. Puertas y
techo se deformarán. Si los pasajeros usan cinturones de seguridad irán
relativamente protegidos en la cabina, pero si esta es muy afectada, todo lo
que haya en su interior resultará afectado, si no llevan cinturón sufrirán
graves lesiones y podrán salir despedidos del carro.
Pero en las motos, el conductor y su acompañante protegerán
el vehículo con sus piernas. El volante y la rueda delantera, se torcerá hacia
ellos y los golpearán. Los pasajeros saldrán disparados y se estrellarán contra
el pavimento, paredes, o vehículos.
La tela de la ropa se reventará por la fricción contra el
pavimento, la piel se quemará y desgarrará. Tras impactos fuertes, los órganos
internos se reventarán, aplastarán, romperán. Los huesos se quebrarán.
El casco debería proteger la cabeza, pero como en nuestro
país, la mayoría de los cascos son de dudosa calidad y al golpearse el casco se
partirá junto con el cráneo del usuario.
Los niños saldrán despedidos si no usan cascos, sus cabezas
se quebrarán como huevos, sus huesos, más frágiles, se partirán como palillos.
Y si la pesadilla no está completa, corren el riesgo de caer
bajo las ruedas de vehículos y camiones. La posibilidad de supervivencia a eso
es casi nula..
Anarquía y corrupción
Jonathan Quantip, coordinador de la ONG, Ángeles de las
Vías, destaca el problema de la anarquía que impera en las vías venezolanas:
“en Caracas pareciera que no hay reglas a la hora de abordar vehículos, no solo
son las motocicletas, hablamos de una anarquía total en la vialidad”.
“Vemos vehículos pesados circulando a exceso de velocidad,
transporte público haciendo carreras por las autopistas, camionetas de lujo y
sus escoltas infringiendo las normas de tránsito, carros cambiándose de canal
sin luces de señalización. Las motos le hacen más ruido a la gente, pero nadie
cumple las normas viales”.
Lo grave es que esta anarquía tiene el apoyo tácito de las
autoridades que hacen muy poco o nada por controlarla. “Si la policía trabajara
de forma preventiva, en lugar de estar cazando conductores para resolverse el
día. Si hicieran operativos para medir alcohol, controlar el exceso de
velocidad, la falta de cascos o exceso de pasajeros, si impusiesen penas…
Seguro que descenderían esas cifras”, agrega.
Entendiendo al
protagonista
Es fácil criticar al que maneja moto, no se hace un análisis
que vaya más allá de calificarlos de “irresponsables”, pero poco sabemos nada
de sus realidades.
Quantip destaca que Venezuela vive en una crisis con graves
carencias: “Muchas personas se compraron una moto para trabajar como delivery o
mototaxistas y así muchos inexpertos comenzaron a circular por las autopistas”.
“Además, la gente se centran solamente en su realidad y no
ve el problema global: Las graves fallas de movilidad que hay en Venezuela. Si
vives en lo alto del barrio X, el transporte público no llegará, pero la moto
sí, e inclusive las veredas y escaleras tienen rampas para llegar hasta tu
casa”.
“No puedes pedirle a una persona que en moto tarda media
hora en ir de su casa a llevar a sus hijos al colegio y de allí a su trabajo,
que se vaya caminando y pierda dos o tres horas en ese mismo recorrido,
¿Estarías dispuesto a hacerlo tu?”, se pregunta.
“Por ese motivo, las motos penetraron en el mercado
venezolano: son baratas, le dan beneficios a sus propietarios que ni un
vehículo les daría. Para entender el problema hay que entender el conjunto, no
solo una parte”, concluye Quantip.
Prevención y
seguridad
Jhoneiro Sarrameda, director de la Escuela de Manejo Seguro
y Destreza en Motocicletas, e instructor de la unidad motorizada dela PNB, señala
que es necesario formarse para conducir de manera segura en las calles y
autopistas.
“Quien quiera ir por autopistas debe tener conocimientos,
estar preparado. Acá los conductores manejan irresponsablemente, no respetan
las normas, son irresponsables e imprudentes, carros, camionetas, autobuses y
camiones a exceso de velocidad, por eso hay tantos accidentes. Uno como
motorizado, como el más débil en esa cadena, si no sabe conducir bien, debe
evitar a toda costa transitar en esa selva que son las autopistas”, destaca
Sarrameda.
Por su parte, Jonathan Quantip, acota que es necesario
mejorar las condiciones de seguridad de motorizados, “debemos dejar de usar los
cascos Sandoval, eso no sirve, estamos promoviendo su cambio por cascos
integrales que protejan la cara y la cabeza del motorizado”.
(Análisis de Carlos ‘Hoy / El Universal)